lunes, 27 de junio de 2011

piecito.

De repente ocurre, te das cuenta de que lo único que haces es el gilipollas, estando lejos de la persona a la que amas, te das cuenta de que perder el tiempo en esperar algo que te haga reaccionar no funcionará. Puede que lo mejor sea es ir donde él y decirle que tu vida no tiene ningún sentido si no está contigo, que por mucho que te propongas olvidarle, le recuerdas mas. Recuerdas con qué facilidad te hacía reír, te hacía sentir especial. Recuerdas fechas:  un dieciséis, un diez, un seis… lugares: mi parque de colores, donde nos pasabamos horas en el banco amarillo, mi cuarto, donde han pasado tantas cosas bonitas, mi esquina, donde hubo despedidas, frases:  te quiero, por mucho que lo dudas, eres mío, yo soy tuya, te odio, te quiero. Es imposible. Imposible expresar lo mucho que te quiero. Que sí, que me he equivocado. Que el destino no nos unió, pero la vida nos creo para estar juntos… pero solo te quiero.
EL INFINITO YA SE ENCARGARA, VIVIR SIEMPRE IMPLICA ARRIESGAR(8).

martes, 14 de junio de 2011

somos el equilibrio, dos mitades que forman un sueño..

Odio echarte de menos, es tan ridículo. No sé, se me explotan las neuronas de pensar los besos que nos estamos perdiendo, mi corazón da un vuelco al oír tu nombre. A veces el viento roza mi cara y pienso que eres tú el que me toca. Odio la perfección. Tú eres perfecto, y no te odio, te amo, te quiero demasiado… me cuesta entender como una sola persona pueda manejar tantísimo tu vida, como una única persona pueda ser el centro de todos tus pensamientos, que pueda llenarte, tanto. Que pueda hacer que sonrías como un bicho loco, que pueda subirte trescientos kilómetros por encima del cielo, donde ya ni llega el oxígeno.
Y aún, sigues queriéndole, tanto, que ni los números llegan a tanto.

jueves, 9 de junio de 2011

LLAMAMOS EXPERIENCIA AL CONJUNTO DE NUESTROS ERRORES

Cambiar un “no me creo nada” por “te quiero, chaval”,
cualquier excusa, una chorrada, es buena para brindar
soltar en una carcajada todo el aire y después respirar.
qué inoportuno fue decirte “me tengo que largar”,

pero qué bien estoy ahora, no quiero volver a hablar.